Se constata la existencia de habitantes desde los tiempos prehistóricos;
diversos restos arqueológicos han aparecido en algunas cuevas, y en la
de Sidrón, próxima a Borines, hay muestras de arte rupestre. En
época protohistórica el territorio de Piloña estaba ocupado por los luggones,
una de las más importantes tribus de los astures. Su capital, según
noticia del geógrafo griego del Siglo II, Ptolomeo, era Paelontium (Beloncio).
Con la ocupación de Asturias por las legiones romanas, se produce la
romanización de lo que hoy es el término de Piloña.
En los primeros tiempos del Reino de Asturias, Piloña fue
escenario de la huida de Pelayo de los árabes que le perseguían para
apresarlo. Se encontraba en Brece, aldea de Piloña, cuando fue avisado
del peligro que le acechaba, y huyendo a uña de caballo consiguió
dejar atrás a sus perseguidores tras atravesar a nado, con su caballo,
el río Piloña, que bajaba muy crecido, tras lo cual se internó en la
montaña.
En la documentación medieval son frecuentes las referencias a iglesias
y lugares de Piloña. En el Liber Testamentorum de la Catedral de
Oviedo, con fecha 23 de septiembre de 926, Ramiro II, hijo de Alfonso
III y la reina Jimena, confirma las donaciones de sus antepasados a la
Iglesia de Oviedo, entre las que constan varias iglesias y lugares de
Piloña.
En esos siglos medievales se fue delimitando y definiendo un
territorio que recibe el nombre de Piloña, diferenciado del de sus
vecinos, a cuyo frente aparece a fines del siglo XII un tenente. Dando
un salto en el tiempo, Piloña es uno de los concejos que asiste a la
Junta que se reúne en 1378 en la sala capitular de la Catedral
ovetense, en magna asamblea precursora de la Junta General del
Principado.
En 1810, durante la guerra de la Independencia, las tropas españolas
al mando del general Nicolás Llano Ponte se concentran en Infiesto para
frenar el avance de las tropas invasoras a las órdenes del general
Bonet. Se crea el Regimiento Infiesto.
En el siglo XVIII se funda la Obra Pía de Piloña, en la que se
imparten enseñanzas de Teología Moral y Latinidad, Geografía,
Contabilidad Mercantil, así como clases de primeras letras, cultura
general y de otras materias. Las primeras escuelas públicas del
municipio se crean en Infiesto en 1785, y en todo el Concejo a partir
del último cuarto del siglo XIX.
El 4 de septiembre de 1880 el alcalde comunica a la Diputación
Provincial que, a partir de dicha fecha, el escudo oficial del
municipio, aún en vigor, representa sobre fondo o cielo en azul, a un
caballero armado (Pelayo) al que sigue un escudero, vadeando el río
Piloña, y lleva el mote o divisa en oro: "Adelante mi escudero
que mi caballo pie halla".
El 18 de octubre de 1891 se inaugura oficialmente el ferrocarril
Oviedo-lnfiesto.
Durante la Revolución de Octubre de 1934, el concejo, sobre todo
la capital, contó con alguna participación en lo que se ha dado en
llamar el cuarto eje insurreccional, que se extendía desde Oviedo hacia
Oriente, hasta Infiesto.
Con el alzamiento militar de 1936, el concejo de Piloña, quedó
enmarcado en la zona asturiana leal a la República, y en ella permaneció
hasta mediados de octubre de 1937, cuando, tras rebasar el último
baluarte defensivo, el curso del Sella, la tenaz resistencia asturiana
cedió en bloque. En su retirada fue volado el puente de Infiesto. En la
posguerra los términos del concejo, en especial los montes de Peñamayor,
registraron la actuación de varias partidas de excombatientes
republicanos.
En la segunda mitad del S. XX la actividad económica recobró
cierto pulso con el asentamiento de varias factorías industriales entre
las que se pueden destacar aguas minerales (Borines y Ques), productos lácteos
(Nestlé), lagares de sidra, caramelos (La firma Chupa-Chup mundialmente
reconocida, fue concebida por un empresario de Villamayor), fábricas de
muebles, etc,...
En la actualidad, Piloña encara el Siglo XXI con el optimismo de
saber que sus indiscutibles riquezas naturales, son garantía para el
fomento de un turismo de calidad que impulse una vez más el desarrollo
del concejo.
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