El conocido como "Hombre de Sidrón" (fósiles de
restos humanos hallados en 1.994 en la Cueva del Sidrón, Borines),
parece identificarse con los rasgos característicos del Hombre de
Neanderthal, especie del género Homo, anterior al hombre moderno. El "Homo
Neanderthalensis" aparece en Europa hace unos 230.000 años, y
se extinguió hace unos 35.000 años. Los rasgos del Hombre de Sidrón,
aventuran la posibilidad, de que nos encontramos ante uno de los tipos
de Neanderthales más primitivos, aunque al respecto, la comunidad científica
no se ha definido aún de forma concluyente, dados los diversos enigmas
que rodean éste hallazgo.
En todo caso, parece que nos encontramos ante el hallazgo paleoantropológico
más importante de la Prehistoria asturiana, y con probabilidad
equiparable a los hallazgos de Atapuerca, dados los últimos datos
pendientes de confirmación.
No se conocen restos humanos de tanta antigüedad en Asturias ( los más
lejanos pertenecen al yacimiento de un Homo Sapiens de la Cueva de los
Azules en Cangas de Onís, de más de 12.000 años de antigüedad.)
En los fósiles de la Cueva de Sidrón, los científicos han apreciado
rasgos del "Homo Heildebergensis", antepasado directo del
Hombre de Neanderthal. La cifra más fiable para estos restos estaría
próxima a los 200.000 años de antigüedad.
Los hallazgos de fósiles óseos, corresponden a restos de mandíbulas y
dientes, y aparecen en el interior de la cueva, prácticamente en
superficie, lo que descarta un enterramiento intencionado en fosa.
Asimismo, destaca la aparición de un húmero de considerables
proporciones, que indicaría que éstos individuos eran de proporciones
muy robustas.
Aparece una industria de útiles líticos asociada a éstos restos, (26
restos de sílex), en técnica Musteriense, directamente relacionada con
el Hombre de Neanderthal.
Por otro lado la Cueva del Sidrón, siempre ha tenido un notable interés
para los espeleólogos, al tratarse de la mayor cavidad de la región
sobre calizas no carboníferas.
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