Piloña tiene una cocina
fundamentada, básicamente, en el campesinado y en la montaña. Allí
pueden degustarse los más tradicionales potes de berzas, guisos de
patatas, arroces, pollos de aldea y conejos de corral, quesos frescos de
afuega'l pitu.
Al lado de esta cocina siempre nutritiva y sustanciosa, perdura y se
agiganta la cocina de la caza representada especialmente por los guisos
de jabalí, de corzo o de venado; las preparaciones de alubias (fabas)
con liebre o con perdiz y, por supuesto, por todo ese sinnúmero de
platos a los que dan cuerpo el cordero y el cabrito.
Desde hace unos veinte años Piloña exalta la avellana en un
Festival, bajo el patronazgo de la Vírgen de la Cueva. Se
celebra en octubre y, año tras año, promociona no sólo el cultivo de
este fruto, sino que, además, fomenta su destino hacia la repostería,
tanto tradicional como novedosa. |
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